
Diseños de la Cruz para Caballeros y del Camafeo para Damas de la Orden... para el blog "Cierto sabor a veneno"

Diseños de la Cruz para Caballeros y del Camafeo para Damas de la Orden... para el blog "Cierto sabor a veneno"
No sé si sabéis lo que es una acelga. Supongo que sí. Es una planta hortense y comestible; muy apreciada ya que aporta vitaminas, fibra, ácido fólico y sales minerales con un alto contenido de agua; pero si la habéis probado, hervida, como suele cocinarse, también sabréis lo insulsa e insípida que es. Pues al verlas, repito, y no sólo una, que había varias, me vinieron a la cabeza ese tipo de amistades que todos tenemos. Es@s amig@s que se parecen tanto a las acelgas. Con las mismas características, y a las que para poder hacer más sabrosas no tienes más remedio que pasarlas por la sartén, después de la aburridísima espera de su cocción (risa tipo: no puedo más), y añadirles pimentón dulce, piñones, trocitos de huevo duro, taquitos de jamón, unas puntitas de diente de ajo, por ejemplo… Vamos, que te lo tienes que currar y condimentarlas bien, aunque siempre sea de la misma manera, para que resulten apetecibles. No creáis que yo no me veo como una de esas acelgas. Seguro que para muchos de es@s amig@s debo serlo también. Fijaos que puedo hasta imaginarme dentro de una cacerola, hirviendo a fuego lento y sacando ese vapor con olor a “esto no hay quien se lo coma” (risa tipo: no puedo parar de reír).
Lo peor de todo es que yo nunca he sido buen cocinero; y me supone un gran esfuerzo cocinar bien las acelgas para poderlas tragar después. Las espinacas parecen tener mejor sabor, ¿sí no? Tendré que dejar de comer acelgas y buscar espinacas (risa tipo: no me lo creo ni yo).
Estoy un poquito mordaz, ya lo sé, pero también estoy triste e irritable, y cansado de cocinar acelgas y mucho más de tener que comerlas (risa tipo: ya no tengo ganas de risas).