
La reina de las Españas (arriba), doña María Ana del Palatinado-Neoburgo (1667-1740), esposa de Carlos II de Habsburgo, llamado el Hechizado, fue escogida, entre muchas otras princesas, por ser la duodécima hija de una familia muy fértil. Fue un vano intento de que diese a la Corona española el tan deseado y necesario heredero. Era alta, delgada, bien formada de cuerpo, pelirroja y parece ser que guapa. Era pues la candidata ideal. Sus hermanas también casaron con buenos partidos: Leonor con el emperador Leopoldo I de Austria; María Sofía con el rey de Portugal; Sofía Dorotea con un príncipe de Parma; Eduvigis Isabel con el príncipe Jacobo Sobieski de Polonia… Todas ellas tuvieron hijos menos la reina de las Españas, que por lo demás, fingió más de diez embarazos; siempre intentando influir en las decisiones de su regio esposo y de la Corte. La de Neoburgo resultó ser una gran conspiradora y no fue bien querida por sus súbditos, pues era altanera, caprichosa y prepotente. Estuvo infuida por su camarera mayor, la baronesa Berlips, que aquí llamaban La perdiz, por la dificultad de pronunciar su nombre. En los corrales de comedia de Madrid se cantaba:
"La Perdiz, poderosa
más que el monarca
cuando quiere, a la reina
la hace preñada"
El embajador del rey de Francia en la Corte de Madrid, escribía a su Señor:
"La princesa de Neoburgo ha adquirido tal ascendiente sobre el espíritu del rey, su esposo, que bien puede decirse que es ella la que reina y gobierna en España... los cargos y dignidades se otorgan a los que le muestran rendimiento; los méritos, el rango o los servicios prestados no ponen a cubierto a quienes se oponen a su voluntad, ni les salvan de la desgracia y el destierro. Por lo demás, la autoridad de la Reina se funda más bien en el temor que tienen a su resentimiento que a su amor al pueblo..."

Afortunadamente la situación de la reina viuda, mejoró al casarse Felipe V de Borbón con su sobrina Isabel de Farnesio, hija de su hermana Dorotea; y así, al final de su vida, regresó a la península, donde murió un año más tarde.
La solución de todos sus males podía haber pasado por algunos actos de infidelidad, y especulo que la “malvada Perdiz” lo sugiriese en algún momento. La reina doña Mariana debió buscarse algún amante, quedarse realmente embarazada, y de esa manera evitar su triste final, la larga Guerra de Sucesión, y el desmoronamiento definitivo de la Corona española. Rumores históricos cuentan situaciones similares, donde salvar un reino requería medidas… poco castas.

Imagen: armas del Electorado del Palatinado del Rhin (Palatinado-Neoburgo). Diseño de dissortat
4 comentarios:
Una història molt interessant i molt ben contada.... LA refelxió final, sobre una possible solució provinenet de la infidelitat, és ben plausible.. De fet, els Borbons sembla que també la practicaren...
LLàstiam que no et dediques més a aquestes coses
El marqués de Xara
A l'il·lustre marqués de Xara, germà meu, salut:
són moltes les coses a les quals deuria d'haver-me dedicat. Ara es passat el temps...
L'únic senyor d'aquest Bosc
Caríssim germà:
Mai no és tard, per a res... I sempre hi ha temps per a tot. És qüestió de voluntat...
Vostre sempre, b.l.v.m,
El marqués
Me parece bien este recorrido por la historia. Saludos
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