29 de septiembre de 2008

Arcángeles disecados


Posiblemente aquella noche del 29 de septiembre del 2004, en que se celebra la festividad de los Santos Arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel, por los que he sentido siempre cierta inclinación dada su iconografía y significado, fue una de las noches más decisivas de mi baqueteada vida. Aquella noche, la luna llena (las casualidades no existen), que lucía plateada y que iluminaba el rincón acristalado al lado del ascensor, fue mi única compañera en aquel lugar donde se respiraba el olor agridulce de los nosocomios, tan familiar para mí; el olor del miedo y también de la esperanza; el olor indescriptible de la muerte asistida. Entonces me dirigí a los Arcángeles y negocié con ellos…

No perdí a la mujer que engendró a mi hijo, y quizá a la única por la que he sentido (no sé muy bien lo que se siente), eso que denominamos amor. Eso sí, a cambio tuve que aceptar, renunciar, y perder algo que me dolía ya entonces, y que aun me duele algunas veces.

Los Arcángeles cumplieron su parte del trato, y yo, con algo de difusa tristeza en las escasas ocasiones que recuerdo aquella renuncia, cumplo la mía.

No me arrepiento de haber hecho aquel pacto.

Imagen: dissortat

3 comentarios:

TeresaDeKalkuta dijo...

Ojalá fuera cierta que se puede pactar con los arcángeles, pero entonces habría que confiar en su buen hacer..no todos los tratos son justos.

Princesa

Anónimo dijo...

Si sigues cumpliendo tu parte del pacto con tristeza, quizas t equivocaste al elegir.No m gustaria ser la madre de tu hijo y recordarte que por ser quien era, renunciaste a algo q t importaba mas.Supongo que antes tendria que conocer los detalles...

Dissortat dijo...

No creo que me equivocase al elegir. Y no renuncié a lago que me importaba más, como se puede leer en el post, y la tristeza, como literalmente escribo aquí "con algo de tristeza todavía", aprecia que es con "algo" y "todavía" que deberíamos interpretar como algunas veces (lo cambiaré para aclarar un poco más el sentido de la frase). Gracias por tu comentario. Y sí, hay muuuchos detalles que no conoces, desde luego... Un saludo