24 de octubre de 2009

Tristán de Leonís

Hoy me desperté escuchando en mi cabeza, e inmediatamente en mis oídos al salir de la cama, el Tristán e Isolda. El día en que el incomparable R. Wagner, con cualquiera de sus óperas, no consiga hacer que se me erice la piel, o arranque algunas lágrimas de mis ojos, o ambas cosas; otra parte de mí se habrá perdido, irremediablemente. ¿Quién no puede comprender, al vilipendiado rey, Luis II de Baviera?


Imagen: Tristán e Isolda. John W. Waterhouse (1849 - 1917)

5 comentarios:

maria dijo...

Quina manera més tendra de despertar-se....^-^.

Javier Peralta Medina dijo...

A mi me sucede lo mismo, pero con Beethoven, concretamente con mi preferida,la sinfonía nº 7, la cual recomiendo a cualquiera que tenga un poco de gusto musical. ¡Excelente!

García Ginarte dijo...

Y así es la vida con esas hechos divinos la música es una de ellos. Vale entonces la pena haber vivido. Un saludo sincero de Yunior

Jerukiti dijo...

L'estic escoltant ara mateix... ja et comentaré xD Per cert,no estava malament el Tristán eh?? I molt bonica la imatge. Quina relació te Luis II de Baviera amb tot açò?? Ell conegué a Wagner no?? :) Explica-ho!!! Per cert, en la verificació de la paraula, avui toca: reputt xDDD

Dissortat dijo...

-Maria: sí que ho és, sí...

-Yunior, siempre he pensado que la música es la más complicada de las artes, porque "inventar" música, en base a las notas (que no suenan) es realmente difícil, o así lo creo. ¡Y es tan bello!

-Javier: buena elección ;-)

-Jeru: ja t'ho contaré en algun d'eixos dinars ocasionals i tu em comtaràs això de la paraula: reputt, sí, no? xD