15 de abril de 2009

Y la vida nos muerde...

Esta noche he dormido muchas horas. Quizá demasiadas horas y por eso tengo esa sensación rara… Es como estar cansado de tanto dormir. De todas maneras me he despertado bastantes veces, con esa sensación de temor, de angustia, de inseguridad. Esa sensación que algunas veces tenemos cuando algo nos preocupa. Algo real o no real. Algo que sabemos con certeza o algo más bien imaginario. La verdad es que en mi caso es real, y lo tengo bastante claro…

Ya conté en otros posts, que hace una par de años estuve igual que ahora. Pero mejoré bastante rápidamente. Esta vez estoy exactamente igual que el primer día que dejé de trabajar, con una baja NO inferior a 90 días. De todas maneras han pasado unos 50 días, y no encuentro la manera de mejorar. Y tampoco es que me den muchas opciones los médicos. Como siempre tendré que currármelo yo, pero esta vez estoy poco dado a ello. Mi Trastorno Bipolar en fase maníaca (o Trastorno de la Personalidad, que aun no está del todo claro), no mejora. No consigo de ninguna manera encontrar el equilibrio. Me doy tiempo, pero son demasiadas las preocupaciones, y mis pensamientos van más deprisa de lo que quisiera; se disgregan. Tan pronto quiero poner orden en algo, y lo dejo de de igual manera. Cambio constantemente de parecer. Y después está la ansiedad, y sobre todo esas ganas de nada… El pensamiento es el único que se mueve



Imagen: Locus Ignorabilis x dissortat.

Echo de menos trabajar. Ayer mismo estuve en el hospital, y me apeteció la idea de trabajar; ese ambiente de “rapidez” que se vive en un Servicio de Urgencias; me apetecía estar con mis compañer@s, y hasta los enfermos me parecieron (con todos mis respetos), menos pesados de lo habitual… Pero en cuanto reflexioné y caí en la cuenta de que las guardias son de 14 horas, y las noches de 10 horas, volví a sentirme incapaz de reengancharme… Y yo soy de esos a los que les gusta trabajar, por mucho que me queje. Por supuesto, también me gusta no hacer nada, pero escogiendo el momento; no por obligación. De nuevo me planteo otro de mis vías de escape; y es marcharme de nuevo al Locus Ignorabilis. En soledad, algunas cosas desaparecen de mi mente. Tengo la sensación de que es más fácil afrontar otras. Pero cuando vuelvo al mundo real, siento una sensación como de fracaso, de vacío…

14 de abril de 2009

La Segunda República Española


La Segunda República Española, de la que hoy conmemoramos su proclamación en el año 1931, fue la consecuencia de las elecciones generales celebradas 2 días antes; ya que en la inmensa mayoría de las grandes ciudades y capitales de provincia habían ganado los antimonárquicos, aunque no en la mayoría de España. Cundió el pánico de todas formas, y hubo propuestas para detener ese proceso echando mano del ejército. No sucedió, pero en cambio, el rey Alfonso XIII, decidió exiliarse voluntariamente, seguramente al verse incapaz de poder controlar la situación, esa misma noche. Dos días más tarde se publicó un manifiesto del Borbón que decía así:

"Las elecciones celebradas el domingo me revelan claramente que no tengo hoy el amor de mi pueblo. Mi conciencia me dice que ese desvío no será definitivo, porque procuré siempre servir a España, puesto el único afán en el interés público hasta en las más críticas coyunturas. Un rey puede equivocarse, y sin duda erré yo alguna vez; pero sé bien que nuestra patria se mostró en todo tiempo generosa ante las culpas sin malicia.
Soy el rey de todos los españoles, y también un español. Hallaría medios sobrados para mantener mis regias prerrogativas, en eficaz forcejeo con quienes las combaten. Pero, resueltamente, quiero apartarme de cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro en fratricida guerra civil. No renuncio a ninguno de mis derechos, porque más que míos son depósito acumulado por la Historia, de cuya custodia ha de pedirme un día cuenta rigurosa. Espero a conocer la auténtica y adecuada expresión de la conciencia colectiva, y mientras habla la nación suspendo deliberadamente el ejercicio del Poder Real y me aparto de España, reconociéndola así como única señora de sus destinos.
También ahora creo cumplir el deber que me dicta mi amor a la Patria. Pido a Dios que tan hondo como yo lo sientan y lo cumplan los demás españoles."

Son muchos los que acusan de cobarde a Alfonso XIII. No me corresponde a mí juzgarlo…




Ved que el escudo del centro de la bandera de la República está cimado por una corona mural y no por una corona real.


La Constitución que se promulgó fue una de las más avanzadas de su tiempo, tanto en defensa de los derechos humanos, como en la democratización absoluta del Estado. Sufragio universal; elección de todos los cargos públicos; laicidad; derecho a la autonomía, que algunas regiones (Catalunya en 1932, Euskadi en 1936, y Galicia en 1938, esta última ya en plena Guerra Civil) obtuvieron, y otras que no pudieron conseguirla por falta de tiempo; la tan deseada reforma agraria; y cosas tan inusuales como el matrimonio civil o el divorcio… Recomiendo la lectura de la Constitución de 1931 para conocer hasta dónde llegaba la “modernidad” de ella. Podéis encontrar el texto aquí.



La Segunda República de todas maneras, no acababa de despegar por las constantes trabas que sus enemigos, que no eran pocos, le oponían constantemente. Además de la falta de entendimiento entre los distintos partidos políticos. Hubieron constantes cambios de gobierno, de hecho hubieron XXVI gobiernos consecutivos, como podéis ver aquí. Yo lo sintetizo en tres grandes períodos: el Bienio social-azañista, reformista (1931-1933); el Bienio radical-cedista o bienio negro en el que gobernó el C.E.D.A., partido derechista (1933-1936) y que intentó deshacer parte de lo que había hecho el anterior gobierno; y al final llegó el Frente Popular, una agrupación de partidos de izquierda que alcanzó el poder en las últimas elecciones, y que poco a poco fue radicalizándose por el levantamiento militar contra el gobierno legítimo de la República Española. Los golpistas recibieron ayuda activa de las potencias fascistas: Italia y el III Reich; mientras las potencias demócratas, el Reino Unido y Francia, no hicieron prácticamente nada para ayudar a la República, que solo obtuvo apoyo de la URSS. Apoyo que nunca estuvo bien visto en el mundo “civilizado”…



Pero no es de la guerra, -que como todos sabemos ganaron el general Franco y los fascistas-, de lo que quería escribir. Quería contribuir a conmemorar con este post la proclamación de la República Española, fruto de una decisión del pueblo. Y a nivel personal, también para recordar aquella tarde de mayo de 1982 (yo estaba ingresado en una sala de 10 camas, en el Hospital Clínico de Valencia, por problemas cardíacos); en la que un señor muy mayor, que estaba dos camas más allá, y que vivió toda aquella época dramática me dijo: “A la República no le dieron tiempo…” Sin duda tenía razón. No tuvo tiempo de consolidarse. Era un mal momento para hacer de España una república. Estaban de moda, aunque suene frívolo, las dictaduras, los regímenes totalitarios, que paso a paso iban derribando a las democracias europeas.

Recuerdo perfectamente la cara de aquel señor, -que no su nombre-, su voz apagada, de hombre desilusionado porque vivió activamente aquel sueño, y que al final, se convirtió en una pesadilla de 40 años… “¡Lástima de República!”, dijo después de aquella charla. Sin duda, fue una lástima...

Imaginad si la Segunda República Española no hubiesen sido derrocada. España rivalizaría en muchos aspectos con los Estados más progresistas de Europa.

12 de abril de 2009

Penas del purgatorio... (8) Verdes prados

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A veces me escondo
A veces me sobro
Yo vivo en un mundo
Que no es tan redondo
Y tú donde vives
Que nunca te encuentro
Maldito el amor
Vaya invento.

Imagen: dissortat

10 de abril de 2009

Expiró...

Erat autem fere hora sexta, et tenebræ factæ sunt in universam terram usque in horam nonam. Et obscuratus est sol: et velum templi scissum est medium. (Luc.23:44-45)

8 de abril de 2009

Alfons de Borja. Papa Calixto III



Ya que hace unos días dediqué un post al papa Pío II, hoy lo dedicaré al valenciano Calixto III, el papa que hizo cardenal al anterior, y al que me siento más unido, aunque solo sea por proximidad territorial; además, hoy se cumplen 554 años de la ascensión al Solio Pontificio del primer papa Borja. (En la imagen, Calixto III, bronce del amigo Manuel Boix, y que vi forjar, hace ya muchos años.)

Nacido Alfons de Borja i Llançol, en la Torreta de Canals (Xàtiva) en 1378 y fallecido en Roma en 1458, el primer papa Borja estudió leyes y fue profesor en la universidad de Lleida, ciudad en la que recibió un canongía por parte del llamado antipapa aragonés, Benedicto XIII. Asistió al Concilio de Constanza. Fue introducido en la corte de Alfonso V de Aragón por su protector san Vicente Ferrer. Fue un gran diplomático al servicio de este rey y gracias a él el último papa de Aviñón, sucesor del nombrado Benedicto XIII, renunció a la tiara pontificia, acabando así el Cisma de Occidente. Esas gestiones le valieron a Alfons de Borja el obispado de València. Fue vicecanciller del rey. Fue nombrado cardenal por el papa Eugenio IV en 1444, y después fue consejero del papa Nicolás V, al que sucedió con el nombre de Calixto III. Su reinado duró poco tiempo, pero entre otras cosas, lo más destacable fue su afán por convocar una nueva cruzada para liberar Constantinopla, -caída en manos de los turcos 2 años antes de su subida al trono de san Pedro-, uniendo a cuantos príncipes cristianos pudiese. Para eso envió embajadores a Portugal, Aragón, Inglaterra, Francia, Hungría y otros países. Declaró inocente a Jean d’Arc de sus cargos de brujería, por los que fue quemada en la hoguera a manos de los ingleses años antes. Cultivó el nepotismo, ni más ni menos que los otros pontífices de la época, aunque se le acuse de haber sido más espléndido concediendo cargos y capelos cardenalicios a miembros de su familia y allegados valencianos y catalanes.


Imagen: escudo de armas del papa Calixto III. Insignia pontificum Romanorum et cardinalium II. Insignia ab Urbano VI ad Robertum de Nobilibus cardinalem - BSB (Bayerische Staats Bibliothek) Cod.icon. 267. Italia 1540

6 de abril de 2009

L'Aquila, tristemente caída

Mirando las estadísticas de este tedioso blog, me he percatado, como podéis ver en la imagen; que hace unos días, alguien de L’Aquila, la ciudad afectada por el terremoto de esta madrugada, paseó por este Bosque. De alguna manera, cada una de las personas que entran en mi blog, aunque solo sea un instante (haciendo “zapping” y dándole a la opción Siguiente blog»), establecen un vínculo conmigo. Ven algo de mí, o así lo pienso yo. Espero que este visitante de L’Aquila, haya corrido mejor suerte que los otros que han muerto, o que están malheridos, o que han perdido sus casas…



Desde aquí, mi sincera solidaridad para todos los afectados por el seísmo.

Eneas Silvio Piccolomini. Papa Pío II

El papa Pío II, nacido Eneas Silvio Piccolomini en el año 1405, en la pequeña aldea de Corsignano, y fallecido en Ancona en 1464; fue de entre los papas de su tiempo un gran humanista. Estudió en Siena y fue amigo de grandes poetas, y un ferviente admirador de todo lo relacionado con el mundo clásico grecolatino. Conocía a la perfección la lengua latina y eso, entre muchos otros conocimientos, hizo que sirviese a cardenales; a duques soberanos; a papas; a antipapas; y al emperador. Participó en el Concilio de Basilea, convencido de que la posiciones conciliares eran las correctas. Viajó muchísimo al servicio de unos y otros: Suiza, Alemania, los Países Bajos, Escocia, e incluso llegó hasta el norte de África gracias a una tormenta que desvío el barco en el que navegaba rumbo a Génova. Fue secretario del antipapa Félix V, que le hizo canónigo de la catedral de Trento. También trabajó como secretario en la cancillería imperial a las órdenes del emperador Federico III, viajando a la península ibérica para negociar el matrimonio de su señor con la infanta Leonor de Portugal. Su carrera fue meteórica cuando su amigo y compañero de estudios, Tomás Parentucelli fue elegido papa Nicolás V, que lo nombró obispo de Trieste y poco después arzobispo de Siena. El papa valenciano Calixto III, de la injustamente vilipendiada familia Borja (Borgia); le nombró cardenal presbítero de Santa Sabina, seguramente por el fervor antiturco que ambos compartían.


Imagen: Escudo de armas del cardenal Piccolomini. Insignia pontificum Romanorum et cardinalium II. Insignia ab Urbano VI ad Robertum de Nobilibus cardinalem - BSB (Bayerische Staats Bibliothek) Cod.icon. 267. Italia 1540

Cuando falleció el papa Borja, Eneas Silvio Piccolomini fue escogido por el cónclave cardenalicio en 1458 como papa Pío II, seguramente sorprendiendo a muchos. Su actividad como cabeza de la iglesia católica, se basó en reforzar, curiosamente, la autoridad pontificia frente a los concilios a los que antes apoyó abiertamente. Es extensa su correspondencia y su obra escrita, que ha perdurado hasta nuestros días.

Si he redactado esta tediosa e imcompletísima biografía del Piccolomini; es entre otras cosas, porque es un personaje de la historia que siempre me resultó interesante, y también para comentar que los vinos de Austria son francamente buenos, lo cual no debió de pasarle desapercibido a Eneas Silvio Piccolomini, ya que mientras estaba al servicio del emperador Federico III de Habsburgo, escribió:

“El archiducado de Austria sobre y bajo el Enns proporciona vino a bávaros, bohemios, moravos y silesianos: de ahí la gran riqueza de los austriacos. Hacen durar la vendimia unos cuarenta días, y dos o tres veces al día entran en Viena desde los suburbios trescientos carruajes colmados de vino, y en las labores de la vendimia se emplean diariamente mil doscientos caballos, o quizá más. Abrir un despacho de vino en la propia casa no empaña en absoluto el prestigio; muchos ciudadanos mantienen taberna, calientan el local y hacen magnífica cocina…”


Imagen: Escudo de armas del Papa Pío II. Insignia pontificum Romanorum et cardinalium II. Insignia ab Urbano VI ad Robertum de Nobilibus cardinalem - BSB (Bayerische Staats Bibliothek) Cod.icon. 267. Italia 1540

Al parecer, y como todos los grandes personajes de aquellos años, Eneas Silvio Piccolomini, antes y después de ser papa, fue un gran amante de lo mundanal, apreciaba el buen vino, por lo que leemos más arriba; así como la comida y las mujeres, sobre las cuales escribió:

“He conocido y amado muchas mujeres […], pero en cuanto las conseguía me causaban gran fastidio. Tampoco si tuviera que casarme, me juntaría con una mujer cuyo trato no conociera.”

No obstante tuvo por lo menos dos hijos conocidos, pero eso fue antes de entrar en religión, aunque seguramente tuvo alguno más.

Ejerció el nepotismo, como todos los papas de su época, favoreciendo a sus familiares y allegados, así como engrandeciendo y embelleciendo su pueblo natal, al que elevó a sede episcopal y le cambió el nombre, llamándolo Pienza, en honor al nombre que había elegido para gobernar la nave de san Pedro: Pío. Actualmente Corsignano conserva el nombre con la que la rebautizó su benefactor y protector.

1 de abril de 2009

El extraño en la penumbra...

Mientras escucho el Estudio Revolucionario de Chopin -no me preguntéis la razón de haber escogido esa pieza musical en concreto- pienso en qué piensan esas personas anónimas, que no conocemos, y que vemos en lugares más o menos inadecuados. Por ejemplo, el joven de la imagen, (¿lo veis?); ¿qué hace ahí? ¿Espera a alguien? ¿Salió a respirar aire fresco? ¿Se está fumando un cigarrillo o un peta? Las vías del ferrocarril están a unos escasos 10 metros de donde él se encuentra, ¿estará pensando en arrojarse bajo las ruedas de un tren? Y si fuese así, ¿por qué va a hacerlo? ¿Ha discutido con su pareja, o quizá con sus padres? ¿Se ha quedado sin trabajo? ¿Está, sencillamente, harto de la vida? Son tantas las preguntas que podría hacerme al respecto, que podrían no tener fin.

La respuesta… Él la sabe, ¿o no?


Imagen: extraño en la penumbra (agrandad la foto si no le veis) x dissortat.